En una sesión extraordinaria del Senado en Tarija, el presidente Rodrigo Paz selló el financiamiento de $us 65 millones para la obra de saneamiento más esperada de la década.
En el marco de los 209 años de la Batalla de La Tablada, Tarija vivió una jornada cargada de actos protocolares, anuncios de alto impacto y también señales de desarticulación institucional. Mientras la Cámara de Senadores trasladó su agenda a la capital chapaca para aprobar y promulgar una de las leyes más esperadas por la región, la Asamblea Legislativa Departamental de Tarija (ALDT) protagonizó una sesión de honor deslucida, marcada por ausencias.
Sesión del Senado: la PTAR como regalo
El acto de mayor relevancia se concentró en la sesión extraordinaria de la Cámara de Senadores, realizada en Tarija, donde se aprobó y posteriormente se promulgó la ley que viabiliza el financiamiento para la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) en la zona de Cabeza de Toro.
El presidente Rodrigo Paz encabezó la promulgación de la norma, destacando que se trata de una de las inversiones más importantes para el departamento en las últimas décadas. El proyecto contempla una inversión de 65 millones de dólares, financiados mediante un crédito del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).
Desde el Gobierno nacional se remarcó que esta obra responde a una demanda histórica de la población tarijeña y que permitirá mejorar las condiciones sanitarias, además de contribuir a la protección ambiental, particularmente de la cuenca del río Guadalquivir.
La ejecución estará a cargo del nivel central, a través del Ministerio de Desarrollo Productivo, mediante instancias técnicas vinculadas a recursos hídricos y saneamiento básico.
La ALDT: una sesión con ausencias
En contraste, la sesión de honor de la Asamblea Legislativa Departamental evidenció una menor convocatoria y peso político. El acto, considerado tradicionalmente como el central de la efeméride, se vio afectado por la ausencia tanto del gobernador Oscar Montes como del propio presidente del Estado, pese a encontrarse ambos en la ciudad.
El presidente de la ALDT, Damián Castillo, centró su discurso en cuestionar el trato histórico del nivel central hacia Tarija, insistiendo en la necesidad de revertir esa situación en el actual contexto político.
La representación del Ejecutivo departamental recayó en la vicegobernadora electa, Maya Soruco, quien hizo un llamado a la unidad del departamento y a fortalecer una visión conjunta de desarrollo, en medio de un escenario económico complejo.
La baja asistencia y la coincidencia de agendas paralelas dejaron entrever la falta de articulación entre niveles de gobierno en una fecha clave para la región.
Otros “regalos” por la efeméride
Más allá de la PTAR, el Gobierno nacional también concretó otras acciones en el marco del aniversario. Entre ellas, la entrega de un lote de vehículos destinados a fortalecer el trabajo del Órgano Judicial en Tarija.
El viceministro de Transparencia, Yamil García Delfín destacó que esta acción responde a un compromiso con el fortalecimiento institucional y el servicio a la ciudadanía, particularmente en una fecha significativa para el Departamento de Tarija.
Señaló que, en el pasado, el Gobierno ejecutaba acciones de intromisión pero siempre se olvidó del acceso a la justicia, exigían resultados pero no se otorgaban los medios; en cambio, el actual Gobierno, respeta la independencia del Órgano Judicial, y cumple con el deber constitucional de coordinación y cooperación entre órganos.
Autoridades del Tribunal Supremo de Justicia valoraron la coordinación interinstitucional que permitió concretar esta entrega, señalando que contribuirá a optimizar el funcionamiento del sistema judicial en el departamento.
El aniversario 209 de Tarija deja un balance mixto. Por un lado, la consolidación del financiamiento para la PTAR marca un hito en materia de infraestructura sanitaria y responde a una demanda largamente postergada. Por otro, las diferencias en la relevancia y organización de los actos institucionales reflejan un escenario político fragmentado, donde la coordinación entre instancias aún presenta debilidades.
Fuente: El País
