El rector Eduardo Cortez denuncia trasfondo político que busca desgastar su gestión en plena antesala electoral, mientras la dirigencia estudiantil rechaza las acusaciones y habla de hostigamiento.
A pocos meses de las elecciones universitarias previstas para julio, estudiantes instalaron una huelga de hambre en inmediaciones del rectorado de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho (UAJMS), reavivando el conflicto interno que en las últimas semanas ha escalado de protestas a enfrentamientos. El rector Eduardo Cortez denuncia trasfondo político en plena antesala electoral, mientras la dirigencia estudiantil rechaza las acusaciones y habla de hostigamiento.
La medida, impulsada por sectores vinculados a la Federación Universitaria Local (FUL), ya cumple tres días y mantiene en vilo a la comunidad universitaria, en medio de denuncias cruzadas entre autoridades y dirigentes.
El piquete de huelga, instalado en puertas del rectorado, exige mejoras en la atención del seguro universitario y la reapertura del comedor estudiantil, un servicio clave para alumnos provenientes de provincias que dependen de este apoyo para su alimentación diaria.
Además, los movilizados —afines al dirigente Juan Carlos Burgos— plantean otras demandas internas, como la transferencia de derechos sobre activos fijos en favor de su dirigencia y la convocatoria a elecciones en la carrera de Ingeniería Civil.
En paralelo, los estudiantes también hicieron referencia al estado de salud de uno de sus compañeros que resultó gravemente herido durante los enfrentamientos recientes. Según informaron, el universitario salió del estado crítico, aunque su evolución aún es delicada.
Rectorado denuncia motivaciones políticas
Desde la administración central, la lectura del conflicto es distinta. El rector Eduardo Cortez —quien buscará su reelección en los comicios de julio— cuestionó la medida de presión y aseguró que responde a intereses políticos.
Cortez afirmó que detrás de la movilización existiría la influencia de un grupo reducido de docentes, en un contexto de división dentro de la dirigencia estudiantil. A su juicio, las protestas tendrían el objetivo de desgastar su gestión en la antesala electoral.
En declaraciones que generaron polémica, la autoridad también cuestionó el perfil de algunos estudiantes movilizados, señalando que no todos responderían a sectores vulnerables, lo que —según indicó— desvirtúa el carácter de las demandas.
Desde la FUL, el dirigente Javier Caba negó cualquier motivación política en la protesta y acusó al rectorado de intentar deslegitimar el movimiento estudiantil.
Caba denunció supuestos actos de hostigamiento por parte de autoridades y personal administrativo, y cuestionó la forma en que se toman decisiones dentro de la universidad, asegurando que existe una gestión “a dedo”.
Fuente: El País
