El alcalde Torres inició su gestión con la entrega de puentes y sistemas de alcantarillado en el trazado de la Segunda Circunvalación. Si bien estas obras se presentan como una solución al congestionamiento vehicular y una mejora en los servicios básicos, la ubicación de los proyectos ha generado fuertes críticas. Sin duda, esta infraestructura beneficiará directamente a personas que han loteado o poseen extensos terrenos en el sector, viendo cómo el valor de sus propiedades se multiplica gracias a la inversión pública.
La gran interrogante que surge entre la ciudadanía y los sectores de fiscalización es: ¿quiénes son los verdaderos dueños de estos lotes? Hasta el momento, existe un hermetismo sobre la identidad de los propietarios de las grandes extensiones colindantes a la nueva vía. Se sospecha que grupos de poder y loteadores con información privilegiada se asentaron en la zona antes del anuncio de las obras, por lo que se exige transparencia para determinar si la inversión municipal responde a una planificación estratégica o a intereses particulares de quienes hoy controlan la tierra en ese sector.
