La Fiscalía procesa a Fernando Cerimedo. Nadie Beller le acusa de haber ordenado su asesinato con sicarios. En el allanamiento se encontró dinero en efectivo. Gobierno dice que respetará la independencia
La secuencia de los acontecimientos es conocida. Sobre las 22.00 de la noche del lunes Nadia Beller, abogada y operadora política, esperaba en las escalinatas de un hotel celular en mano. En ese rato aparecen dos jóvenes deliverys, cuando llegan a su altura uno desenfunda y dispara tres veces; el otro va directo a por el teléfono. Ambos huyen.
La noticia corre porque Beller es conocida en el “círculo rojo” por sus opiniones y análisis, pero sobre todo por su trayectoria y servicio como operadora – ella se presenta como activista -: fue candidata del MAS en 2019, luego fue reclutada por Fernando Camacho, hizo algunas cosas con Áñez y se ubicó cerca del poderoso TCP de la gestión de Luis Arce. En noviembre estuvo en el almuerzo luego de la posesión de Paz Pereira.
Tres horas después era detenido en Viru Viru Fernando Cerimedo, un afamado operador de redes especializado en campañas electorales, tótem de la ultraderecha continental, que ayudó a Paz Pereira en su campaña y subió un escalón: pasó de comandante en jefe de las hordas digitales a asesor principal del presidente, como lo han identificado varios ministros y como señalaban las tarjetas de visita encontradas en un allanamiento en su departamento.
Cerimedo había sido pareja de Beller y hace un mes y medio corrieron rumores sobre un episodio de malos tratos. Cerimedo lo desmintió entonces categóricamente en sus redes. Ayer Beller se ratificó e hizo circular videos y más.
Y es que al medio día, la abogada decidió convocar a la cadena DTV a su cuarto en el hospital para contar su verdad, temiendo “que alguien venga a acabar el trabajo”. Beller disparó contra todos, acusó a Cerimedo de violento; al entorno del presidente, incluyendo su esposa María Elena Urquidi, de corruptos: dio algunos detalles de los modus operandi y lanzó una frase lapidaria: “Rodrigo Pqaz no gobierna”.
Reacciones
Antes de eso, aunque ya con la bola bien crecida, apareció el ministro de Gobierno Marco Antonio Oviedo, íntimo del círculo Paz, aunque con funciones diferenciadas. Oviedo fue vehemente en el control de daños: minimizar la influencia de Fernando Cerimedo en el ejecutivo y particularmente sobre el presidente y asegurar que no van a influir de ninguna forma en la investigación. Al filo de las 20:00 horas y ya conociendo las declaraciones de Beller, el vocero presidencial José Luis Gálvez se manifestó en el mismo sentido.
Pasadas las 22:00 Rodrigo Paz pone un post en X: “Quiero expresar mi solidaridad con la Sra. Nadia Beller ante los hechos ocurridos. He instruido a las autoridades pertinentes que se realice una investigación profunda, transparente y exhaustiva, hasta esclarecer completamente lo sucedido. La Sra. Beller debe contar con toda la seguridad y las garantías necesarias, al igual que el proceso de investigación, que debe desarrollarse con absoluta transparencia e independencia. La verdad debe estar por encima de todo, para que la justicia prevalezca y se haga justicia, sin excepciones y por encima de cualquier circunstancia” comedido teniendo en cuenta que apuntó a su esposa.
La justicia
Después de Oviedo fue el turno de un Roger Mariaca particularmente vigoroso. Habló con contundencia y garantizó una investigación imparcial de un caso abierto por “tentativa de feminicidio”, y este dato no es menor, pues vincula directamente a su expareja al considerar que no hay otro móvil – como el robo -, sino que se ajusta a esa otra definición.
En la misma línea se manifestó el presidente del Tribunal Supremo, Romer Saucedo, que junto a la tarijeña Rosmery Ruíz se desplazaron hasta Santa Cruz para visitar a la víctima, mostrarle solidaridad y capaz que adelantar criterio. Saucedo, habitualmente expansivo, dejó dos declaraciones peculiares: una, que consideraba amiga a Beller; la otra, que ni bien se enteró del caso, llamó al propio Cerimedo para solidarizarse. El mismo Cerimedo que después sería arrestado.
El poder judicial radica en Sucre pero sus cabezas son cruceñas, como Beller. Como Luis Fernando Camacho y Mario Cronenbold, a quienes se vinculó. Saucedo no está contento con el trato que se le da al TSJ y anunció por anticipado que dejaría el cargo a final de año; Mariaca fue la única votación casi unánime de la pasada legislatura y nadie duda de que es un poder en sí mismo. A Mariaca no le gustó no enterarse de la detención de Sebastián Marset hasta que estuvo hecha. Tampoco a él, ni a Oviedo, les hizo gracia aquella operación chilena contra la “narcomadera” que ridiculizó nuestras fronteras y sobre la que se ha corrido un tupido velo.
De momento se han allanado dos viviendas donde se encontraron tarjetas y dinero en fajos, lo que le ha valido la apertura de una segunda investigación que puede resultar bien jugosa, dado que nadie sabe de dónde cobra el asesor – su abogado Ernesto Giraldés dijo que le paga la CAF como consultor externo -: el primero es por tentativa de feminicidio; el segundo por enriquecimiento ilícito. Cerimedo, que ya tiene tres abogados, optó por no declarar.
La que sí volvió a declarar fue Nadia Beller en cadena argentina, donde dio otros detalles, pero, sobre todo, dejó al descubierto sus heridas y otros instrumentos de monitoreo de su salud luego de que su estado físico hubiera sido motivo de conversación en redes durante la jornada. Se espera que a lo largo de este miércoles se difunda el acta de autopsia para develar otras dudas.
Fuente: El País
