Pese a la incorporación de aditivos anunciada por el Gobierno, mecánicos y transportistas advierten que los problemas continúan. Vehículos reparados vuelven a fallar y el proceso de resarcimiento genera frustración
La crisis por la calidad de la gasolina sigue generando efectos en cadena, especialmente en Tarija, donde mecánicos, transportistas y productores agrícolas coinciden en una denuncia común, los vehículos continúan sufriendo daños, incluso después de haber sido reparados.
Lejos de resolverse, el problema parece haberse profundizado. Los anuncios del Gobierno sobre la incorporación de aditivos al combustible no han tenido el impacto esperado, y en los talleres mecánicos la situación se refleja en una constante, motorizados que regresan con las mismas fallas.
Vehículos que vuelven al taller
En el taller mecánico de Rolo Baldiviezo, uno de los puntos de referencia en la ciudad, el flujo de vehículos afectados no se detiene. Según explicó el propio mecánico en una entrevista con Plus TLT, los problemas son recurrentes y, en muchos casos, repetitivos.
Menciona que vehículos que fueron reparados hace un mes vuelven con la misma falla, señaló, al describir una situación que está golpeando directamente el bolsillo de los propietarios que deben erogar doble gasto por un mismo problema.
Las fallas más comunes incluyen válvulas agripadas, producto de impurezas en el combustible que afectan el funcionamiento del motor. En casos leves, se puede aplicar un tratamiento para limpiar el sistema y evitar un daño mayor. Sin embargo, cuando el problema es más severo, la única solución es desarmar el motor.
Este tipo de intervención puede superar los 10.000 bolivianos, dependiendo del daño.
Reclamos sin respuesta
El impacto económico, de acuerdo con testimonios recogidos, las reparaciones pueden oscilar entre 2.000 y 15.000 bolivianos, dependiendo de la marca del vehículo.
Baldiviezo indicó que al menos 15 usuarios ya han solicitado informes técnicos en su taller para iniciar trámites de resarcimiento ante Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Sin embargo, los afectados denuncian que el proceso es lento y burocrático.
Gregorio Morales, transportista afectado, explicó que ha tenido que recurrir incluso al Comité Cívico para intentar hacer escuchar su reclamo.
“Nos piden RUAT, poder si el vehículo no está a nuestro nombre, informe técnico y facturas”, señaló a tiempo de señalar que hasta ahora esto solamente ha quedado en reclamo, ya que de momento nadie ha recibido un solo pago en Tarija.
Morales agregó que los reclamos iniciales realizados de forma virtual no tuvieron resultados, lo que obligó a los afectados a buscar canales presenciales.
Dudas sobre la calidad del combustible
Uno de los aspectos más preocupantes es que, según los testimonios, la gasolina de mala calidad seguiría circulando en el mercado. Incluso, algunos usuarios han presentado pruebas visibles.
Un productor agrícola de la zona de San Andrés llegó hasta la plaza Luis de Fuentes con una botella de gasolina de color oscuro para denunciar públicamente la situación. Según relató, el combustible no solo dañó su vehículo, sino también una motobomba utilizada para el riego de sus cultivos.
“El motor perdió fuerza, comenzó a jalonear, y la gasolina tenía un color distinto, con impurezas”, afirmó, tras cargar combustible en una estación del barrio San Martín.
Estos indicios refuerzan la percepción de que el problema no ha sido solucionado de raíz.
Aditivos sin efecto
Frente a este escenario, los mecánicos cuestionan la efectividad de los aditivos incorporados a la gasolina. Lejos de mejorar la calidad, sostienen que los daños continúan e incluso se agravan.
Baldiviezo instó a las autoridades de YPFB y de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) a visitar los talleres mecánicos para constatar directamente las condiciones del combustible que se extrae de los vehículos dañados.
“Ahí se puede ver claramente que el problema viene del carburante”, afirmó.
Mientras tanto, recomienda a los conductores el uso de aditivos complementarios, como elevadores de octanaje o limpiadores de inyectores. Sin embargo, reconoce que estas soluciones no siempre son efectivas.
Presión desde el Legislativo
La preocupación también ha escalado al ámbito nacional. La Cámara de Senadores aprobó una minuta de comunicación dirigida al ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, exigiendo acciones inmediatas.
Entre las principales demandas está el retiro de la gasolina contaminada del mercado, conocida ya como “gasolina basura”.
La senadora Claudia Mallón advirtió que el problema no solo persiste, sino que ha generado conflictos en otras regiones del país, como Oruro, donde se han registrado bloqueos.
“Este combustible sigue dañando motores en todo el país y deben existir responsables”, sostuvo, al pedir sanciones para quienes autorizaron la importación.
Además, se conformó una comisión especial en el Senado para investigar la calidad del carburante, la cual será presidida por el senador Branko Marinkovic.
Fuente: El País
